Diplomático estadounidense se retira de su cargo al momento que Tillerson inicia su gira
- Feb 2, 2018
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La pérdida de Thomas Shannon, su diplomático de carrera de más alto rango, es un duro golpe para el Departamento de Estado. Al mismo tiempo, abre el camino para la implementación de políticas de línea dura en Cuba y Venezuela favorecidas por la administración de Donald Trump.
“Él siempre ha sido suave con Cuba y Venezuela. Cuando he hablado con la gente del Departamento de Estado y les he preguntado '¿por qué no son más duros con Cuba, con Venezuela?', la respuesta que siempre obtengo es 'Shannon'. Ahora quizás esto cambie”, dijo un exfuncionario del gobierno que conoce a Shannon desde hace años.
Tras tres décadas de servicio, Shannon, subsecretario para Asuntos Políticos y número tres del Departamento de Estado, ha anunciado su retiro este jueves. La portavoz del Departamento de Estado Heather Nauert dijo que la decisión del diplomático era “personal” y que este se quedará hasta que se nombre a su sucesor, quien debe ser confirmado por el Senado.
La noticia llega el mismo día en que el Secretario de Estado Rex Tillerson comenzó su periplo por varios países latinoamericanos. Sin su diplomático más experimentado, muchos se cuestionan qué hará una administración que no ha puesto mucha atención a la región.
Shannon a menudo ha chocado con la Casa Blanca sobre qué hacer en América Latina y ha rechazado las sanciones más agresivas, preocupado por el cierre de los canales diplomáticos con Caracas, por ejemplo. Fue Shannon quien presionó para que al gobierno de Barack Obama no emitiera sanciones más fuertes contra Venezuela y fue Shannon quien obligó a la administración Trump a resistir las medidas más fuertes destinadas a presionar al gobierno de Maduro y forzarlo a negociar.
“La gente está entusiasmada”, dijo una fuente estadounidense familiarizada con los desencuentros entre Shannon y la Casa Blanca, “porque, desde la perspectiva de la política hacia Venezuela, él está conectado con el enfoque fallido de la administración anterior. Ahora Tillerson necesita su propio Departamento de Estado y debe haber liderazgo político allí”.
Shannon es el cuarto de cinco “embajadores de carrera”—el más alto del servicio exterior— que han renunciado desde el año pasado. Con su salida, la diplomacia estadounidense pierde más peso en el diseño de políticas hacia América Latina y podría ceder más terreno a la Casa Blanca y otras agencias federales.
“Es una gran pérdida. No siempre estuve de acuerdo con Tom, pero siempre admiré su integridad y sus habilidades analíticas y su conocimiento. Él fue uno de los mejores”, comentó Mark Feierstein, quien fuera asesor de Obama y director para América Latina del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca.
En un discurso este jueves para explicar la política de Estados Unidos hacia América Latina, Tillerson, quien viajará a varios países de la región esta semana, aseguró que EEUU seguía siendo su “aliado más constante, fuerte y duradero”. Pero con muchas posiciones vacantes, entre ellas la de Subsecretario de Estado para los Asuntos del Hemisferio Occidental, la salida de Shannon abre muchas más preguntas sobre cómo llevar adelante los intereses estadounidenses en el hemisferio.
“La partida de Shannon nos recuerda lo desafortunado que es que después de todo un año todavía no hay un Subsecretario para América Latina”, señaló Elliot Abrams, exsubsecretario para América Latina e investigador del Council on Foreign Relations. “Por cierto, tampoco hay un subsecretario para Asia o África, es un problema mayor. La partida de Shannon nos recuerda la crisis del personal” en esa agencia.
Tillerson delegó en Shannon muchas de las tareas relacionadas con América Latina. Por ejemplo, la determinación para suspender el Título III de la ley Helms-Burton en julio del año pasado fue realizada por Shannon, y este mantuvo un rol central en las negociaciones para encontrar una salida a la crisis en Venezuela.
“Para la política exterior de América Latina, el embajador Shannon era una figura universalmente admirada y con una influencia extraordinaria”, dijo Benjamin Gedan, quien fuera director para América Latina en el Consejo de Seguridad Nacional de la administración de Obama. “Podría pasar una generación antes de que un experto en América Latina ocupe un puesto tan importante en el Departamento de Estado. Para una región que a menudo se siente ignorada, esta es una pérdida dolorosa”, añadió.
En términos prácticos, su salida fortalecería a otras agencias como el Departamento de Comercio para negociar el NAFTA, por ejemplo, o el Departamento del Tesoro, señaló Abrams. Sin Shannon en el Departamento de Estado, más responsabilidad caería en el Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca.
“Siempre hay una lucha entre las agencias del gobierno por la influencia ... pero en esa lucha, el Departamento de Estado va a ser mucho más débil ahora porque no tiene personal”, dijo Abrams.
Otros analistas creen que si bien la salida de Shannon es “una pérdida mayúscula” y se necesitan más nombramientos permanentes, la situación por el momento no es del todo crítica. Shannon se mantendrá en su cargo hasta que se encuentre a un sustituto, recalcó Jason Marczak, director del Centro Latinoamericano Adrienne Arsht del Atlantic Council. “Hay un Buró de Asuntos del Hemisferio occidental en el Departamento de Estado muy competente”, dijo.















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